domingo, 9 de enero de 2011

Mi piel arde...


Tan solo miradas hablan, no necesitabas decir nada, simplemente sentía que con tu mirada lentamente te apoderabas de cada uno de mis sentidos. Me sentía irrevocablemente parte de ti, con tu mirada, a veces unas sonrisas que lentamente me buscaron y me llevaron a caer. Simplemente camina y sentía que sabía que en mi mirada se reflejaba siempre la tuya, mirase donde mirase, me perdía en la tuya.
Mátame, no lo píenses, simplemente agarra firme mi pelo y llévame a ti. Desgarra este pecho con magia, magia de sentirse viva nuevamente. Muerde mis labios hasta sentir que el veneno simplemente se hizo parte de mi flujo sanguíneo, que no hay manera más sensata que decirte que me muero de ganas de tumbarte al suelo y estar sobre ti. No hay manera más sensata de volcarte al suelo en un ataque que te tome desprevenido y sentir que soy tuya una vez más. Muévete a mi ritmo, calma esta sed que me tiene deseándote como la cura a una enfermedad ramificada de pies a cabeza. Simplemente -
déjate caer - nuevamente. . .
Seamos una embestida entre montañas, que la unión sea todo.

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